Este elefante con las orejas tapadas representa el principio de “no oír el mal”, invitándonos a proteger nuestra energía y elegir con conciencia aquello que dejamos entrar a nuestra mente y corazón.
Símbolo de sabiduría, calma y fortaleza interior, esta pieza nos recuerda que el silencio también es una forma de autocuidado y que no todo ruido merece atención. Ideal para espacios que buscan armonía, introspección y equilibrio emocional.
Un recordatorio visual de que escuchar con intención es un acto de sabiduría 🌿
*Incluye base en madera teca





